Jorge, un apasionado del fútbol, ha reunido una impresionante colección de pelotas oficiales de todos los Mundiales desde 1962 hasta la actualidad. Su colección incluye la Trionda, la Tango del Mundial 78, y la pelota de la final de Qatar.
La pelota más antigua de su colección es la de Chile 62, traída por un amigo. En ese entonces, el torneo se llamaba Copa Jury Met y no Copa del Mundo de la FIFA. Jorge también posee botines de fútbol de épocas pasadas, como los "sacachispas" con tapones de goma.
La pelota más difícil de conseguir para Jorge fue la de la final del Mundial 2006. Actualmente, las pelotas de las finales de los Mundiales a partir de 2006 se juegan con un diseño diferente. El peso de una pelota de fútbol no supera el kilo.
Jorge cuida celosamente su colección, evitando que las pelotas sean tocadas o movidas de lugar. Su pasión por el fútbol y su colección son un reflejo de su amor por la historia del deporte.