El 9 de julio de 1816, en San Miguel de Tucumán, los diputados iniciaron la sesión decisiva para la independencia. Tras la pregunta del secretario Juan José Paso, se escuchó un grito unánime y libertario: "¡Sí queremos!".
Este acto de desobediencia civil y militar marcó el nacimiento de la República Argentina y se convirtió en un motor para la libertad de América. Diez días después, el Congreso agregaría la frase "y de toda otra dominación extranjera" al acta, blindando el futuro geopolítico del país.