Teresa Constantini enfrenta una demanda para que deje de usar su apellido, un caso que ella compara con el de Barbara Streisand. A sus 76 años y con 40 de carrera artística, Teresa siente que su apellido es parte fundamental de su identidad.
Teresa expresa su gratitud por la familia que tiene y por sentirse protegida de la maldad. Ante la pregunta de si cree que la demanda es idea de su expareja, ella responde que lo aprueba pero lo desconoce, e incluso admite no haber visto a Lina (presuntamente relacionada con la demanda) en persona.