Se reitera que el técnico de Egipto no realizó ninguna denuncia formal sobre un supuesto insulto racial en la post partido. Esto refuerza la sospecha de que la acusación fue inventada en el momento para frenar el encuentro.
Se menciona que la FIFA sanciona este tipo de cuestiones políticas y religiosas en el fútbol. Se critica al técnico por no haber denunciado nada en su momento, lo que sugiere que la calentura del momento pudo haber influido en su reacción.