La experiencia de argentinos en Estados Unidos durante el mundial ha sido mayormente positiva, destacando la amabilidad y servicialidad de la policía local.
A diferencia de la rigidez que se podría esperar, los oficiales se mostraron comprensivos, incluso utilizando traductores para facilitar la comunicación con quienes no dominan el inglés.
Este trato cordial y respetuoso, sumado a la buena conducta de los turistas argentinos, ha generado una impresión muy favorable de las autoridades y el país.