Se revela información crucial sobre el policía Matías Ezequiel Aguilera, principal sospechoso del crimen de su excuñada: habría tenido una carpeta psiquiátrica y denuncias previas por violencia hace un mes, pero le fue devuelta su arma reglamentaria.
Fuentes internas de la fuerza de seguridad indican que, tras un mes de licencia psiquiátrica y posterior pase a tareas no operativas, se le otorgó el alta y se le restituyó el armamento. Esto genera interrogantes sobre los protocolos de evaluación y entrega de armas, especialmente considerando las denuncias existentes.
Se señala que Aguilera estuvo de servicio recientemente, lo que añade urgencia a la búsqueda y plantea serias dudas sobre las decisiones tomadas por la jefatura y el área de Sanidad respecto a su aptitud para portar un arma reglamentaria.