La policía tuvo un intenso trabajo para dispersar a los manifestantes y controlar la situación en el Obelisco, donde se desmadró todo.
Más de 500 efectivos policiales, incluyendo grupos especiales, trabajaron para contener a la multitud, mientras familias con niños corrían para ponerse a salvo.
Los incidentes empañaron la alegría del paso a cuartos de final, dejando la calle sembrada de vidrios y bolsas rotas.