Una participante de Gran Hermano reflexiona sobre la dinámica del juego, donde se juzga y se señala constantemente, llevando a la gente a creer que tienen el poder de dictar lo que está bien y mal. Critica la mediocres que se manifiesta en las interacciones, donde se habla a espaldas de los demás.
Expresa interés en conocer a las personas del juego fuera de la casa para saber si su comportamiento allí fue real o una actuación. Afirma que el tiempo lo dirá y que no tiene prisa por saberlo.