El Estrecho de Ormuz atraviesa su momento de mayor tensión desde la ruptura del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, afectando el comercio mundial de petróleo y generando una crisis humanitaria. Miles de tripulantes mercantes permanecen atrapados en la región.
La Organización Marítima Internacional (OMI) estima que 6.000 marinos continúan bloqueados en el Golfo Pérsico, sufriendo escasez de alimentos y agua, y la amenaza constante de ataques. La situación tiene un fuerte impacto psicológico en las tripulaciones.
El Centro Conjunto de Información Marítima calificó el nivel de amenaza para el Estrecho de Ormuz como "severa", el máximo nivel operativo antes de una guerra abierta. Se advierte sobre la posible presencia de minas marinas y la interferencia de sistemas de navegación satelital.
A pesar del riesgo, el tránsito comercial continúa, pero se recomienda máxima vigilancia. La preocupación internacional se centra no solo en el impacto económico sino también en la seguridad de los miles de marinos atrapados.