Se argumenta que las redes sociales y la computadora se han convertido en un medio para descargar el "odio acumulado" y la frustración personal, afectando a figuras como Messi o a personas anónimas. Se compara esta situación con escribir en un baño público, pero a una escala mucho mayor.
Se critica la falta de regulación y la proliferación de comentarios negativos, señalando que la gente se "intoxica con mierda" al consumir este tipo de contenido sin filtro, lo que refleja una sociedad enferma.