Un estudio revela que la juventud actual, entre 18 y 29 años, tiene una frecuencia de relaciones sexuales significativamente menor que generaciones anteriores, como los millennials. Se atribuye este fenómeno a múltiples factores, incluyendo la incertidumbre económica, la ansiedad, el cansancio y el uso predominante de la tecnología.
Se plantea la paradoja de vivir en una era de máxima comunicación tecnológica, pero experimentando una desconexión personal. La tendencia a interactuar con pantallas en lugar de conectar con la pareja o el entorno inmediato se señala como un factor clave en la disminución de la actividad sexual y la intimidad.