Se debate sobre la actuación de la justicia en casos de legítima defensa por parte de policías. Se considera que ha habido una evolución favorable hacia los agentes, aunque también se recuerda que en otros tiempos podían ser encarcelados.
Se mencionan casos como el del policía de Wilde que abatió a un delincuente pero también a un niño, y el caso de Juan Cruz, donde un policía disparó a dos jóvenes en moto creyendo que lo iban a asaltar.
Se enfatiza la importancia de resolver los tiroteos en una sola vereda para evitar daños a terceros y la necesidad de que los policías actúen con precisión y determinación ante un ataque.