Arturo, quien se dedica a la herrería, se acercó a Joyería El Tazador para vender unas alhajas antiguas que recibió como parte de pago de un trabajo. Entre las piezas se encontraban un anillo con una esmeralda y brillantes, y una cadena antigua de la década de 1940.
El tasador cotizó el lote en 4.900.000 pesos, considerando el valor del metal y el carácter antiguo de las piezas. Arturo aceptó la oferta y se procedió a la transacción, recibiendo una factura como respaldo de la operación.