El galio, un metal blando que China controla en un 98%, se ha convertido en un protagonista clave en la batalla comercial entre China y Estados Unidos. Este elemento es indispensable para la producción de chips de inteligencia artificial, autos eléctricos y radares militares, entre otros.
China domina el mercado del galio gracias a inversiones estratégicas en plantas de procesamiento y refinación, lo que le ha permitido abarcar el mercado y desplazar a productores occidentales. Estados Unidos, la Unión Europea y otros países buscan recuperar terreno en la industria del refinamiento para no depender de China en la cadena de suministro tecnológico.