Enzo Fernández describe la inmensa presión de jugar un Mundial, siendo consciente de que millones de personas en todo el mundo, no solo en Argentina, siguen cada partido y lo ven como un ídolo. Menciona cómo esta presión se siente incluso en lugares remotos como Etiopía.
El jugador admite que en el momento del juego no se toma conciencia de la magnitud de lo que se está viviendo, sino que el foco está en ganar. Sin embargo, reconoce el impacto posterior de un triunfo así, como se vio en las celebraciones en Buenos Aires.