El debate sobre la Selección Argentina continuó con un análisis profundo de su rendimiento en el Mundial. Los panelistas expresaron preocupación por la falta de ritmo, la dependencia de Lionel Messi y la debilidad del mediocampo, comparando el juego actual con épocas pasadas del fútbol argentino.
Se cuestionó si el equipo tiene la intensidad necesaria para competir contra otras selecciones que muestran mayor velocidad y presión. La discusión se centró en la conformación del mediocampo, la necesidad de generar juego y la falta de sorpresa en el ataque, con críticas a jugadores específicos y al planteamiento táctico general.
La posibilidad de cambios en la alineación titular fue otro punto clave, con especulaciones sobre quiénes podrían ingresar y cómo estos movimientos afectarían el funcionamiento del equipo. La falta de opciones claras en el banco de suplentes y la dificultad para encontrar soluciones a los problemas de juego fueron temas recurrentes.
Se señaló que, a pesar de las individualidades, el equipo en su conjunto no muestra un buen funcionamiento, y que la dependencia de Messi es cada vez mayor. La posesión de pelota y la recuperación del balón fueron aspectos criticados, evidenciando las dificultades de Argentina cuando no tiene el control del juego.