Tras los devastadores terremotos en Venezuela, el número de víctimas fatales asciende a 3.342, mientras que los desaparecidos superan los 68.000. La crisis humanitaria se agrava con miles de personas sin vivienda y en riesgo de colapso de edificios.
La falta de cifras oficiales sobre desaparecidos por parte del gobierno venezolano genera incertidumbre. Jorge Rodríguez, presidente del parlamento, mencionó 30.000 personas presentes en las zonas afectadas y 16.000 heridos, pero dejó una brecha de miles de personas sin explicación sobre su situación.
Miles de familias han improvisado campamentos en Caracas y otras ciudades tras perder sus hogares o por el riesgo de derrumbe de sus viviendas. La respuesta del gobierno a la crisis ha sido lenta, habilitando espacios de manera gradual y con incertidumbre sobre la continuidad de la asistencia más allá de un mes.
La sociedad civil y organizaciones internacionales intentan brindar contención emocional, alimentos y refugio a los damnificados. Sin embargo, existe desconfianza sobre la coordinación de la ayuda internacional y presiones del gobierno para que las personas regresen a edificios en riesgo. La situación se agrava por la falta de suministros básicos y la incertidumbre sobre el futuro de los campamentos.