Se destaca el comportamiento ejemplar del pueblo argentino durante el Mundial, resaltando la ausencia de discusiones e insultos. La policía se acerca para pedir el desalojo de zonas, y la gente acata las indicaciones sin colarse.
Se describe la euforia vivida en el Mundial, comparándola con la de Atlanta y Kansas. La gente se movilizaba con valijas, pero muchos argentinos ya habían partido de Atlanta hacia Kansas, hogar de la selección.
En Miami se vivió una fiesta tremenda, con muchos argentinos y gente de vacaciones de Europa. En Kansas, se espera lo mismo, ya que es la casa de la selección argentina.