Se describe la atmósfera vibrante en el estadio durante el Mundial, destacando la competencia de decibeles entre las hinchadas argentina y egipcia, con la argentina superando los 100 decibeles.
Se menciona el show de medio tiempo y la propuesta de la FIFA para cada partido, creando un espectáculo total. El estadio se convierte en una caldera, y se anticipa que el estadio Arrowhead de Kansas City, hogar de los Chiefs, también será un hervidero de pasión celeste y blanca.