Se abordó la problemática de los deepfakes y el uso malintencionado de la inteligencia artificial, que permite crear videos y audios falsos con rostros y voces de personas reales. Se mencionaron casos de periodistas y figuras públicas cuyas imágenes y voces fueron utilizadas para promocionar estafas piramidales o realizar declaraciones falsas.
Se destacó la dificultad para combatir este tipo de delitos, ya que la tecnología avanza rápidamente y las acciones legales suelen ser insuficientes. La preocupación se extiende a la facilidad con la que se generan estos contenidos, afectando la reputación y generando desinformación.