Se cuestionó la actuación del árbitro francés y se debatió sobre la validez de las denuncias realizadas. Se sugiere que hubo una invención de parte del técnico de Egipto para frenar el partido, y que no hubo un insulto racial real.
Se enfatiza que el técnico no realizó ninguna denuncia formal posterior al partido, lo que refuerza la idea de que la denuncia fue inventada en el momento por calentura. Se critica la falta de pruebas y la poca credibilidad de las acusaciones.