Cris Maguna, quien vive con su pareja Pablo y su hijo Inti, da clases de yoga y realiza rituales antes de cantar, utilizando piedritas de la suerte, afirmaciones positivas y elementos naturales como yuyos, canela y romero.
Siente que desde la primera vez que se presentó, perdió el miedo y se desafió a sí misma para comunicarse mejor, demostrando una forma de cantar "épica" con un vibrato precioso y una potencia natural.