La recuperación física y mental de los jugadores de la selección argentina es clave ante la exigencia del mundial.
Con solo tres días entre partidos, el cuerpo técnico prioriza el descanso y la recuperación, evitando exigir al máximo a los futbolistas.
La fortaleza del equipo radica en la unión del grupo, lo que les permite seguir creciendo a pesar de no mostrar un rendimiento futbolístico óptimo en todos los partidos.