El aumento del precio del petróleo ha generado un impacto directo en los precios de la nafta en Estados Unidos, provocando el descontento de la población. A pesar de que Donald Trump había prometido mantener el precio del galón en 2.50 dólares, este ha aumentado considerablemente, llegando a 4.30 dólares en algunos lugares.
Este escenario económico tiene serias implicaciones para las próximas elecciones, ya que históricamente el precio de la nafta ha sido un factor determinante en la decisión de los votantes. Sin embargo, Trump ha declarado que su prioridad es terminar con el terrorismo y no las elecciones, argumentando que Irán representa un "cáncer" para la humanidad y ha financiado a grupos como Hezbollah.
La situación económica y la escalada de tensiones internacionales generan incertidumbre, mientras el gobierno busca justificar las acciones militares como necesarias para erradicar el terrorismo y proteger los intereses de Estados Unidos y sus aliados.