El yoga ha sido avalado por la ciencia como una herramienta complementaria para abordar trastornos digestivos, como el síndrome de intestino irritable. Estudios indican que esta práctica reduce síntomas como dolor abdominal, hinchazón y alteraciones del tránsito intestinal, además de mejorar el bienestar emocional y disminuir el estrés.
Los investigadores explican que el yoga activa el sistema nervioso parasimpático, promoviendo la relajación y una digestión más eficiente. Ciertas posturas específicas pueden aliviar gases, estimular la circulación abdominal y mejorar la conexión intestino-cerebro, highlighting los múltiples beneficios de esta disciplina para la salud integral.