La situación en la cueva Tham Luang, Tailandia, presenta riesgos significativos para la salud de los rescatistas y los posibles niños atrapados.
Se advierte que la inhalación de aire en la cueva puede aumentar los niveles de dióxido de carbono y disminuir el oxígeno, obligando al cuerpo a trabajar más para mantenerse.
La baja visibilidad y la inundación dificultan las labores de rescate, mientras que la salud de quienes participan en la operación se ve comprometida por las condiciones ambientales.