Se presenta la filosofía de Rolex como fabricante de relojes-herramienta, diseñados para ser fundamentales en actividades específicas. Se destacan modelos como el Explorer, lanzado en 1953 para el ascenso al Everest, ideal para alpinistas y exploradores de cuevas por su función de día/noche.
Tambien se menciona el Deep Sea Seat Wheeler, creado en 1967 para buzos profesionales, capaz de soportar 1200 metros de profundidad y con válvula de escape de helio. El modelo Milgauss, aunque con menor éxito comercial, es una herramienta valiosa para científicos y médicos expuestos al magnetismo, gracias a su jaula interna de 'paradise' que protege la máquina de ondas magnéticas.