La policía de la ciudad continuó avanzando en el Obelisco para dispersar a los manifestantes que generaban disturbios. Se observó el lanzamiento de botellas y enfrentamientos.
Los incidentes provocaron el corte del tránsito en la Avenida 9 de Julio y alrededores, afectando la circulación de vehículos. La policía intentaba restablecer el orden y detener a los responsables.
Se describió la situación como una minoría revoltosa que arruinaba un momento de celebración. La policía formó un cordón y avanzó con motos y escudos para controlar la zona.
Se hizo hincapié en que estos actos de violencia y desorden no son normales y no deben ser naturalizados, a pesar de que algunos intenten politizarlos.