La policía avanzó sobre los hinchas que permanecían en las plazoletas frente al Obelisco, intentando dispersarlos y habilitar el tránsito en las avenidas 9 de Julio y Corrientes. La intervención policial se tornó más firme, generando momentos de tensión.
A pesar de la presencia de familias entre los festejantes, las fuerzas de seguridad procedieron a desalojar la zona, que había sido escenario de celebraciones extendidas durante horas tras la victoria de la Selección Argentina. Las avenidas, que habían sido cortadas, comenzaron a ser liberadas lentamente.