El periodismo en Venezuela enfrenta enormes dificultades para acceder a información oficial y cifras reales, una situación que se ha mantenido durante los últimos 27 años.
Los periodistas se ven obligados a realizar un arduo trabajo de campo para verificar la información de manera independiente, exponiéndose a situaciones complejas y arriesgadas.
La falta de transparencia y la hermeticidad del Estado venezolano dificultan enormemente la labor de informar con precisión, obligando a los comunicadores a contrastar datos y testimonios de forma constante.