La oración continúa con un ruego a Dios para que manifieste su poder sanador y liberador. Se reprende y ata a todo espíritu de enfermedad, ordenando su expulsión inmediata. Se insta a los hermanos a orar con fe y exigir la salida del mal.
Se dan instrucciones para que el mal se vaya, desaparezca y retroceda. Se enfatiza la autoridad para ordenar al mal que salga de los cuerpos, pidiendo la intervención divina para la destrucción de espíritus de enfermedad.