Un día, Odessy notó que el dolor en su mano había desaparecido por completo. Le comunicó a su esposo que había recibido un milagro a través del agua vista en televisión. Su esposo expresó su alegría por la bendición recibida.
Se afirma que Dios realizó la obra de sanación de manera perfecta, liberando a Odessy del dolor que la afligía. Ahora puede realizar sus actividades diarias sin problemas, como dormir, lavar la ropa y la vajilla, e incluso levantar objetos pesados que antes no podía.