Nacho Montenegro comparte su temprana vocación por el automovilismo, confirmando que desde los tres años supo que quería ser piloto.
Agradece el apoyo incondicional de su familia, reconociendo la importancia del factor presupuestario en este deporte y la necesidad de sacrificio para alcanzar las metas.
Describe cómo la pandemia afectó sus planes, obligándolo a regresar a Argentina tras haber realizado tests para la F4 española, lo que representó un duro golpe a sus aspiraciones europeas.