Nacho Montenegro reflexiona sobre el logro de Franco Colapinto en la Fórmula 1, considerando que es un sueño que él también tuvo y que Colapinto se merece por su arduo sacrificio.
Destaca el enorme esfuerzo de Colapinto desde joven, incluso en condiciones climáticas adversas, para alcanzar la élite del automovilismo.
Montenegro expresa su indignación ante las críticas que recibe Colapinto en Europa, defendiendo su trayectoria y el merecimiento de su posición actual.