La disputa por el control de Medio Oriente se intensifica, con países como Israel, Irán, los países del Golfo, Estados Unidos y Turquía como actores principales. La cumbre de la OTAN en Ankara busca consolidar alianzas y definir roles estratégicos en la región.
El gobierno de Erdogan busca reforzar el papel de Turquía dentro de la Alianza Atlántica, posicionándose como un socio clave en la seguridad regional. La presencia de Trump en la cumbre subraya la importancia de Estados Unidos en la configuración del panorama geopolítico.