Lucas relata su lucha contra la depresión y el alcoholismo tras la separación de sus padres, cayendo en un círculo de violencia y pensamientos suicidas.
Al comenzar a asistir a la iglesia y seguir las indicaciones de tomar "tres veces al día el agua viva", experimentó un cambio significativo, superando la abstinencia, los nervios y los pensamientos de muerte.
Asegura estar libre de depresión y vicios gracias a la fe y al propósito del agua viva.