La periodista Rosalía Hernández describe el impacto psicológico y físico del cubrimiento del terremoto en Venezuela, trabajando sin descanso y enfrentando la crudeza de las imágenes.
Se destaca la falta de apoyo estatal para los periodistas en cuanto a traslado, comunicación, alimentación y resguardo, lo que agrava la difícil situación.
La periodista menciona la muerte de 10 colegas en el terremoto y la dificultad de mantener una postura de observador ante la magnitud de la tragedia, sintiéndose parte del relato.