Se relata el insólito caso de Muscari, quien llevó un kilo de jamón crudo a una fiambrería para que se lo cortaran y le cobraron 90 mil pesos. Al consultar el precio por gramo, el costo era menor, lo que generó indignación.
Muscari consideró la situación una estafa, ya que el precio final resultó ser mucho más elevado que si hubiera comprado el jamón ya cortado. Se sospecha que se aprovecharon de que era conocido para cobrarle un precio exorbitante.