En las escuelas, el ambiente es festivo a la espera del partido de la selección. Los alumnos llegan con la camiseta puesta, aunque debajo de la ropa debido al frío, y se organizan para ver el encuentro en el gimnasio con pantalla grande. Se permite esta excepción a la norma para vivir el mundial.
Algunos incluso traen instrumentos o maquillaje para celebrar, demostrando el fervor mundialista. A pesar de las entregas de trabajos prácticos o posibles exámenes, la prioridad es ver el partido, creando un día especial para los estudiantes.