La concentración es total entre los argentinos que siguen el partido en diversos puntos del país, como Palermo, Chacarita y Mar del Plata. La gente, al igual que los periodistas, se muestra desesperada ante la falta de goles y el escaso tiempo restante.
A pesar de la tensión, se mantiene la esperanza y el apoyo al equipo, que necesita urgentemente convertir para igualar el marcador y aspirar al alargue.