Una mujer, identificada como Micaela, relató en el programa LAM la grave situación de violencia que sufrió durante nueve años por parte de su expareja, Nano. La denuncia se concretó tras un pico de hostigamiento que la llevó a pensar en el suicidio.
Micaela detalló que la violencia abarcó agresiones físicas, verbales y psicológicas constantes. Mencionó episodios de ahorcamiento y amenazas con armas de fuego, llegando a recibir mensajes de texto con amenazas de muerte explícitas. La relación se tornó tan tóxica que ella misma llegó a sentirse culpable y a dudar de su propia percepción de la realidad, un fenómeno que atribuyó a la manipulación ejercida por su expareja.
La denuncia fue posible gracias al apoyo de su familia, a quienes había ocultado la gravedad de la situación. A pesar de haber intentado distanciarse en varias ocasiones, la expareja ejercía un control exacerbado, llegándole a filmar en momentos de crisis. La mujer mencionó que su entorno cercano estaba al tanto de la violencia, pero que el temor a represalias y a la propia reacción de su expareja la impedían actuar antes.
Finalmente, Micaela hizo un llamado a la concientización sobre la violencia de género, recordando las líneas de ayuda disponibles (144 y 137) para quienes atraviesan situaciones similares.