Se comparan diferentes selecciones argentinas a lo largo de la historia, incluyendo la de 1994, la actual campeona del mundo y la de Lionel Messi.
Se evita la comparación directa, prefiriendo el respeto por el nivel de cada equipo. Se menciona que la selección de 1994, a pesar de no ser campeona, tenía argumentos futbolísticos sólidos que ilusionaban.
Se reconoce el mérito de las selecciones campeonas (1978, 1986, 2022) y se reflexiona sobre cómo, a pesar de contar con figuras como Maradona o Messi, factores externos o un mal partido pueden alterar el destino de un Mundial.