La situación en el Obelisco se tornó caótica tras los incidentes que comenzaron durante los festejos por Argentina. La policía de la ciudad, con un importante despliegue de efectivos y unidades motorizadas, avanzó para intentar desalojar y dispersar a los manifestantes que arrojaban objetos contundentes.
Se reportaron al menos nueve detenidos inicialmente, cifra que podría aumentar debido a la continua tensión y enfrentamientos. La policía estableció cordones humanos y utilizó escudos para protegerse de los proyectiles, mientras intentaba controlar el avance de la multitud y asegurar la zona. El tránsito en las avenidas 9 de Julio y Corrientes se vio severamente afectado, con cortes y desvíos.
Los informes desde el lugar describen un escenario de "batalla campal", con vidrios y botellas esparcidos por el suelo. La policía continúa trabajando para restablecer el orden y evitar que la gente se acerque nuevamente al perímetro del Obelisco, donde se originaron los disturbios. La jornada, que había sido de celebración, concluyó con un clima de tensión y enfrentamiento.