Se reflexiona sobre la adaptación de los argentinos a las normas y culturas de otros países, especialmente en el contexto del Mundial en Estados Unidos.
Se observa que los argentinos, a veces eufóricos, pueden salirse de las normas locales sin mayores consecuencias, a diferencia de lo que sucedería en Argentina. Se mencionan ejemplos como subirse a estructuras o usar carros de basura como vehículo improvisado.
Se contrasta la permisividad en ciertas situaciones con la rigurosidad de las leyes estadounidenses, sugiriendo que la falta de sanciones graves se debe a que no se incurre en actos como robo o violencia. Se plantea la incógnita de por qué los argentinos se comportan de manera diferente en el extranjero.