La situación en Venezuela es desesperante para miles de personas afectadas por derrumbes, quienes viven en condiciones precarias y duermen en carpas improvisadas.
Se suman a la tragedia las denuncias sobre la desaparición de niños, algunos de los cuales habrían sido rescatados y luego no devueltos a sus padres, e incluso casos de menores encontrados sin vida.
Existe una gran preocupación por la posible trata de niños y personas, dado que muchos menores quedan sin identificar en medio del caos. Organizaciones religiosas y voluntarios intentan brindar espacios seguros para proteger a los más vulnerables.
La falta de información oficial por parte del gobierno venezolano agrava la situación, impidiendo conocer la magnitud real de los desaparecidos y la falta de acciones concretas para abordar la crisis.