El adiestramiento canino positivo se basa en el concepto del núcleo accumbens, un conjunto de neuronas vinculado a la recompensa y la felicidad.
Para que el adiestramiento sea efectivo, se deben utilizar recompensas que sean significativas para el perro y que no formen parte de su dieta habitual. Esto se debe a que la novedad de la recompensa la hace más valiosa, similar a como ocurría con los helados en la infancia, que solo se disfrutaban en ocasiones especiales.
Además, es crucial que la recompensa se entregue dentro de los tres segundos posteriores a la acción deseada para que el perro asocie correctamente el comportamiento con el premio. La persistencia y la claridad en las órdenes también son fundamentales, ya que los perros aprenden a través de la repetición y la facilitación neuronal.