Se reflexionó sobre la dificultad de aceptar el paso del tiempo y la propia imagen envejecida en el espejo, considerándolo un proceso doloroso.
Se señaló que la clave para transitar la vejez es saber que llegará y estar preparado, en lugar de negarla constantemente hasta que sorprenda inesperadamente.
Se cuestionó la práctica de combatir la vejez con tratamientos estéticos, argumentando que esto implica una negación de la identidad y un rechazo a las características físicas propias de la edad.