Se debate la necesidad de que el vocero presidencial, Javier Milei, resida en Buenos Aires. Se argumenta que, a diferencia de un presidente o gobernador, un funcionario debe estar a disposición 24 horas y no puede ausentarse los fines de semana.
Se cuestiona la lógica de que el vocero no pueda vivir en la provincia si el presidente puede hacerlo, y se enfatiza que un funcionario público debe cumplir con las exigencias del cargo, incluyendo la disponibilidad y la residencia en la capital.