La situación en Venezuela tras los terremotos es crítica, con problemas persistentes de agua y luz que se han agravado. Los edificios tienen horarios restringidos para el uso de ascensores, afectando especialmente a los adultos mayores que viven solos y no pueden bajar de sus viviendas.
Se pide ayuda para los abuelos y se destaca la resiliencia del pueblo venezolano, a pesar de que el país ya se encontraba en una situación precaria antes de la catástrofe natural. Se solicita el envío de "amor" para sobrellevar la tragedia.