Se reitera la crítica hacia el VAR, considerándolo inútil para el fútbol y una herramienta que ha generado más problemas que soluciones.
Los panelistas argumentan que el VAR no ha mejorado la transparencia ni la justicia en las decisiones arbitrales, sino que ha contribuido a la corrupción y al negocio que, según ellos, rodea al fútbol moderno.
Se expresa frustración ante la falta de cambios reales y la persistencia de estas prácticas que perjudican la esencia del deporte.